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Volviendo al primer amor

10 may. 2025

Motivación

Reflexión

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En medio de nuestras ocupaciones ministeriales, del servicio en la iglesia, e incluso de nuestras buenas obras, existe un peligro silencioso: alejarnos del corazón de Jesús. En Apocalipsis 2:4, el Señor le dice a la iglesia de Éfeso: “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor”. Es una advertencia directa que nos llama a examinar nuestras prioridades espirituales. A veces, sin darnos cuenta, reemplazamos la pasión por Cristo con una rutina religiosa, y nuestra relación con Él se enfría.


La iglesia de Éfeso no era una iglesia inmoral ni doctrinalmente desviada. Al contrario, trabajaba arduamente y defendía la sana doctrina. Sin embargo, había perdido la llama del amor original. Esto nos enseña que no basta con hacer las cosas correctas externamente si el corazón ya no arde por Jesús. Nuestro llamado como creyentes no es solo servir, sino amar intensamente a Aquel que nos amó primero. El Señor no busca obreros eficientes, sino adoradores apasionados.


Volver al primer amor significa regresar al lugar donde Cristo es suficiente, donde lo buscamos no por lo que nos da, sino por lo que Él es. Significa restaurar la intimidad con el Espíritu Santo, renovar la pasión por la Palabra, y volver a los tiempos de oración donde Su presencia era nuestro mayor deleite. No se trata de emociones pasajeras, sino de una entrega sincera y renovada. Como dice Apocalipsis 2:5, debemos recordar, arrepentirnos y volver a hacer las primeras obras.


Dios nos está llamando a una relación viva, profunda y centrada en Jesús. No permitamos que el ministerio, la rutina o el cansancio apaguen el fuego del amor por Él. Que nuestras iglesias, hogares y corazones reflejen la devoción de un pueblo que ha vuelto a su primer amor. Porque cuando Cristo es el centro, todo lo demás cobra sentido. Él no solo quiere nuestras manos ocupadas, sino un corazón rendido.

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